Transición energética: ¿Por qué hay diferencias en su progreso global?

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La transición energética, entendida como el paso de sistemas apoyados en combustibles fósiles hacia esquemas de energía limpia y mayor electrificación, avanza con claridad en el mundo, aunque a un ritmo desigual. Esa variabilidad obedece a la interacción de factores económicos, técnicos, políticos, sociales y geográficos. En las líneas siguientes se examinan las causas centrales, se acompañan con datos y ejemplos de distintos países y regiones, y se muestran rutas que permiten comprender por qué ciertos territorios progresan con rapidez mientras otros apenas experimentan transformaciones.

Factores económicos y financieros

  • Coste del capital y capacidad de inversión: los proyectos renovables requieren inversión inicial elevada y dependen del acceso a financiación a bajo coste. Países con mercados financieros desarrollados y políticas de apoyo atraen inversión privada; en países en desarrollo el coste del capital es mayor y la inversión internacional pública aún es insuficiente.
  • Subsidios y precios relativos: los subsidios directos e indirectos a combustibles fósiles distorsionan la competencia. Organismos multilaterales han estimado que esos subsidios se sitúan en varios billones de dólares anuales, lo que reduce el incentivo económico para desplegar renovables.
  • Costes en descenso pero heterogéneos: los costes de la energía fotovoltaica y eólica terrestre han caído de forma notable en la última década; sin embargo, el precio final para el consumidor depende de costes de transporte, impuestos y estructura de mercado, lo que hace que en algunos mercados las renovables sean menos competitivas.

Limitaciones técnicas e infraestructurales

  • Redes eléctricas insuficientes: la integración masiva de renovables variables necesita redes más flexibles, mayor interconexión y inversión en almacenamiento. Regiones con redes antiguas o con baja interconexión (por ejemplo, grandes zonas de África o ciertas islas) enfrentan barreras técnicas importantes.
  • Almacenamiento y gestión de la variabilidad: la caída de costes de baterías y otras soluciones (hidrógeno, bombeo) ha avanzado, pero su despliegue masivo sigue limitado por costes y disponibilidad de cadenas de suministro.
  • Suministro de materiales críticos: baterías y tecnologías limpias requieren litio, cobalto, níquel, tierras raras, cuya producción está concentrada en unos pocos países. Ese cuello de botella y la dependencia geográfica generan cuellos de botella y riesgos geopolíticos.

Factores políticos y regulatorios

  • Estabilidad y claridad normativa: la inversión a largo plazo necesita marcos regulatorios estables. Cambios frecuentes en tarifas, impuestos o apoyos públicos frenan proyectos. Ejemplo: retrocesos en primas o cambios fiscales han ralentizado parques renovables en varios países.
  • Intereses económicos establecidos: industrias del carbón, petróleo y gas con poder político pueden bloquear reformas, como ha sucedido en regiones con economías dependientes del empleo minero.
  • Diseño de mercado y remuneración: si los mercados eléctricos remuneran peor la flexibilidad o penalizan la generación distribuida, la adopción local de renovables se reduce.

Dinámicas sociales y características territoriales

  • Aceptación social y conflictos locales: la resistencia de residentes frente a ciertas infraestructuras, como turbinas eólicas en áreas rurales o tendidos de transmisión de alto voltaje, puede frenar por completo las obras; en cambio, esquemas de propiedad comunitaria, incluidos los modelos cooperativos de Dinamarca, suelen facilitar su puesta en marcha.
  • Desigualdad en acceso a la energía: en regiones sin cobertura eléctrica universal, la urgencia es asegurar un suministro estable, lo que a menudo conduce a optar por alternativas convencionales o por fuentes locales de menor escala.
  • Capacidades técnicas y formación: los países cuya fuerza laboral y centros académicos están especializados en tecnologías limpias suelen lograr implementaciones más ágiles.

Geografía y recursos naturales

  • Variación en recursos renovables: la radiación solar, el recurso eólico y la disponibilidad hídrica varían geográficamente. Regiones con alto recurso solar o eólico tienen ventaja natural, mientras que otras dependen de soluciones más costosas o híbridas.
  • Dependencia de hidrocarburos para ingresos fiscales: economías que obtienen gran parte de su presupuesto de exportaciones de petróleo o gas tienen menos incentivos fiscales para acelerar la transición.
  • Vulnerabilidad climática: paradosis como sequías prolongadas pueden afectar países dependientes de la hidroeléctrica (ejemplo: Brasil o países andinos), obligando a recurrir temporalmente a térmicas contaminantes.

Cadenas de suministro y geopolítica

  • Concentración industrial: la manufactura global de paneles solares, baterías y vehículos eléctricos se concentra en un reducido grupo de naciones. China, por ejemplo, encabeza la producción de paneles, celdas y baterías, lo que ofrece ventajas de costo aunque también provoca una notable dependencia para otros mercados.
  • Impacto de crisis internacionales: la guerra en Ucrania y diversas tensiones comerciales han evidenciado que las crisis pueden alterar las prioridades energéticas: algunos países han impulsado con mayor rapidez las energías renovables por razones de seguridad, mientras que otros han recurrido de forma temporal al carbón ante la presión por garantizar el suministro.

Ejemplos contrastantes

  • Noruega: alta adopción de vehículos eléctricos gracias a incentivos fiscales, infraestructura de carga y políticas públicas coherentes; las ventas de vehículos eléctricos nuevos superaron el 80% en años recientes.
  • China: combina gran expansión de renovables con mantenimiento de alta generación térmica; lidera producción de paneles solares y baterías, lo que impulsa costos globales bajos pero mantiene intensa demanda de carbón para asegurar suministro.
  • Alemania: su «energiewende» impulsó renovables y eficiencia, pero la salida del nuclear y dependencia de gas llevó, tras la crisis de 2022, a reactivar parte de la generación fósil y a acelerar compras de gas licuado, mostrando tensiones entre objetivos climáticos y seguridad energética.
  • Polonia y ciertas regiones de Europa del Este: dependencia muy alta del carbón por razones de empleo y estructura industrial; la transición exige políticas de reestructuración laboral y compensaciones para comunidades afectadas.
  • África subsahariana: potencial solar notable pero falta de inversión, redes fragmentadas y acceso limitado a financiación a largo plazo ralentizan despliegues, aunque la energía solar distribuida y minirredes ofrecen soluciones crecientes.

Lo que realmente impulsa la transición: aprendizajes prácticos

  • Señales políticas claras y estables: metas sólidas, normativas previsibles y calendarios definidos para la retirada de los combustibles fósiles disminuyen la incertidumbre.
  • Financiación des-risked: garantías estatales, alianzas público-privadas y herramientas para mitigar riesgos en proyectos de países en desarrollo impulsan la llegada de capital privado.
  • Inversión en redes y almacenamiento: actualizar la infraestructura eléctrica, ampliar la interconexión y extender soluciones de almacenamiento facilita integrar un mayor volumen de energías renovables.
  • Justicia social y transición justa: iniciativas de recualificación laboral, apoyo a zonas dependientes de combustibles fósiles y procesos participativos con las comunidades favorecen la aceptación social.
  • Desarrollo de cadenas locales: promover la fabricación nacional de componentes contribuye a generar empleo, disminuir la exposición a riesgos externos y abaratar costes a largo plazo.

Desafíos pendientes y prioridades

  • Escalar financiación climática: las transferencias y garantías internacionales siguen siendo insuficientes frente al volumen de inversiones necesarias en países de bajos ingresos.
  • Mitigar riesgos de materias primas: diversificar suministros, aumentar reciclaje y desarrollar alternativas tecnológicas reduce cuellos de botella.
  • Alinear seguridad y clima: diseñar políticas que combinen independencia energética con reducción de emisiones, evitando soluciones cortoplacistas que perpetúen combustibles fósiles.

Para avanzar de manera más uniforme es imprescindible combinar políticas nacionales coherentes, financiación adecuada, modernización de infraestructuras y atención a la dimensión social de la transición. Donde esas piezas encajan —establecimiento de reglas claras, acceso a capital barato, desarrollo industrial local y diálogo con las comunidades— la energía limpia escala con rapidez; donde alguna de esas piezas falta, el proceso se frena o se vuelve fragmentado. La experiencia acumulada muestra que la transición no es sólo una cuestión tecnológica, sino un proyecto económico y político que exige coordinación entre actores locales, nacionales e internacionales para convertir potenciales ventajas naturales en beneficios reales y sostenibles para la población.

Por Amelia Brooks