Cómo obtener vitamina D a través de la dieta en climas con poca luz solar y mejorar tu salud.

Cómo obtener vitamina D a través de la dieta en climas con poca luz solar y mejorar tu salud.

La vitamina D resulta un nutriente indispensable para asimilar correctamente el calcio y, por consiguiente, garantizar el bienestar de los huesos. Asimismo, favorece el desempeño adecuado de las defensas del organismo. Pese a que el cuerpo humano es capaz de sintetizar este compuesto al exponerse a la luz solar, resulta fundamental incorporarlo mediante la alimentación, sobre todo en regiones o épocas del año con escasez de sol. En las siguientes líneas, analizaremos minuciosamente aquellos comestibles que destacan por su elevado contenido de vitamina D.

1. Pescados grasos

Salmón: Este pescado es uno de los alimentos más ricos en vitamina D. Una porción de 100 gramos puede aportar hasta 600-1000 UI de vitamina D, dependiendo de si es cultivado o salvaje. El salmón salvaje generalmente tiene niveles más altos.

Caballa: Otro excelente pescado graso, la caballa proporciona una cantidad significativa de vitamina D. Es fácil de incorporar en diversas preparaciones, desde ensaladas hasta platos al horno.

Atún: Tanto el atún fresco como el enlatado son buenas fuentes de vitamina D. Sin embargo, se debe consumir con moderación debido a los niveles de mercurio.

2. Productos lácteos y alternativas

Leche fortificada: En muchos países, la leche y otros productos lácteos están fortificados con vitamina D. Un vaso de leche fortificada puede contener alrededor de 100 UI de vitamina D.

Queso y yogur: A pesar de que de forma natural no poseen concentraciones elevadas de vitamina D, múltiples variedades de yogures y quesos se enriquecen con el fin de incrementar su valor nutricional.

Leches vegetales: Las leches de soya, almendra y avena, entre otras, a menudo se enriquecen con vitamina D para ofrecer una alternativa a quienes prefieren evitar los productos lácteos.

3. Huevos

La vitamina D se encuentra de manera económica en los huevos, con un papel protagonista de la yema. Aproximadamente 20 UI de este elemento aportan cada unidad de buen tamaño. Conviene optar por ejemplares procedentes de aves criadas en libertad, dado que habitualmente concentran proporciones superiores de dicha sustancia.

4. Hongos

Ciertos hongos, especialmente aquellos expuestos a la luz ultravioleta, como el hongo shiitake, pueden ser una fuente vegetal significativa de vitamina D. Los hongos tienen la capacidad de sintetizar vitamina D2 al ser expuestos a la luz UV, similar a cómo los humanos producen vitamina D en la piel.

5. Hígado de res

Aunque el hígado de res no es el favorito de todos, es una potente fuente de muchos nutrientes, incluida la vitamina D. Una porción de 100 gramos puede proporcionar aproximadamente 50 UI de vitamina D, además de hierro y vitamina A.

Importancia de la vitamina D y consideraciones

Conservar concentraciones óptimas de vitamina D resulta fundamental, no solo para el bienestar de los huesos, sino igualmente para la respuesta inmunológica y la prevención de diversas patologías de carácter crónico. Asimismo, la carencia de este nutriente es capaz de desencadenar trastornos tales como la osteomalacia en personas adultas y el raquitismo durante la infancia.

Es vital tener en cuenta que, aunque cuidar la alimentación resulta clave para preservar niveles óptimos de vitamina D, residir en zonas con poca luz solar quizás haga necesario valorar el uso de suplementos, siempre bajo el control de un especialista médico.

Incluir alimentos ricos en vitamina D en la alimentación diaria va mucho más allá de cubrir un simple requerimiento nutricional, ya que también se integra dentro de una perspectiva integral enfocada en el bienestar general. Si se examinan las distintas alternativas de este nutriente, es posible valorar la gran diversidad de opciones que ofrece una alimentación equilibrada.

Por Hugo Carrasco